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7 Febrero 2022

Cuentos de animales: Cerdo Pérez

cerdo perez
Cerdo Pérez botaba la basura en el bosque hasta que un día un árbol se enojó y lo llamó a juicio con todos los animales. ¿Quieres saber qué pasa este cuento? ¡Sigue leyendo!

Este es uno de los cuentos cortos de animales para niños, creado por Ana del Mar, Estéfani, Sebastián, Gaby y Camilo para nuestro programa Cuento viajero.

 

 

Cerdo Pérez

Cerdo Pérez es un animal muy gordo. Lleva una camisa azul y zapatos verdes. Es de color rosa y sus ojos son morados. Él bota la basura al suelo, deja la luz prendida, deja la llave abierta cuando se cepilla los dientes y utiliza mucho el carro.

De un tiempo para acá, Cerdo Pérez empezó a botar la basura en un bosque. Hasta que un día, el árbol que había estado recibiendo todo esa basura se puso tan bravo que empezó a temblar. Cerdo Pérez miró hacia arriba, y cuando vio que el árbol estaba furioso, se desmayó.

Cuando Cerdo Pérez abrió los ojos se dio cuenta de que estaba en un juicio y alrededor estaban los animales a los que él les había hecho daño con su basura, los demás árboles y un juez, que era el árbol que más había ensuciado.

Cuentos de animales: Cerdo Pérez

–Cerdo Pérez, estás sentenciado a vivir entre la basura si no cumples esta penitencia–, le dijo el árbol juez. –La penitencia es salvar a los animales en vía de extinción.

Cuando Cerdo Pérez se despertó estaba sorprendido por todo el montón de basura acumulada, como botellas y pitillos que él mismo no había reciclado. Pero se fue a su casa como si no hubiera pasado nada. 

Antes de dormir, mientras se cepillaba los dientes, vio en el espejo a un conejo pero cuando miró para atrás, no había nadie. Después vio a un búho en el espejo, pero cuando miró para atrás, tampoco había nada. Y después vio a una tortuga en el espejo, y cuando miró para atrás, ¡la tortuga estaba encima de su cama!

–¿Esto es una realidad o un sueño?– Le preguntó Cerdo Pérez a la tortuga.

–Cerdo Pérez, si no cumples la penitencia, todo lo que te dijo el árbol se hará realidad– respondió ella.

Entonces a Cerdo Pérez se le ocurrió que podía hacer una reserva natural y al día siguiente se puso manos a la obra. Sembró un bosque que empezó a crecer y a dar flores, frutos y diferentes plantas.

–Ayúdenme a cuidar este bosque– Le dijo a sus vecinos. –Con eso podemos tener el ambiente bien, y no nos morimos.

–Ay, qué pereza– Le respondieron ellos, y no le hicieron caso.

Pero sus vecinos se empezaron a enfermar de los pulmones, de la cabeza, del corazón, del estómago.

–¿Tú por qué estás bien y nosotros estamos mal?– Le preguntaron los vecinos a Cerdo Pérez.

–Porque ustedes no están comiendo verduras ni frutas. No hacen ejercicio y tampoco cuidan el medio ambiente. Pero si me ayudan a construir mi reserva natural, seguro se van a mejorar.

Ese día los vecinos de Cérdo Pérez empezaron a sembrar y a pasar más tiempo en el bosque. Y cuando llegó la noche, el cerdo tuvo un sueño parecido al que tuvo cuando se desmayó.

–Cumpliste tu promesa– Le dijo el árbol. –Hiciste tu reserva y ahora has terminado tu misión.

Cuando Cerdo Pérez despertó, pensó: He hecho algo bueno.

 

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